Somos una pastelería artesanal situada en el corazón del Eixample desde hace casi cien años.
Somos un equipo joven, liderado por Enric Faixat y Gisela De Luz.
ENRIC FAIXAT PASTELERO Y CHOCOLATERO
Nace en Barcelona en febrero de 1979.
En el año 1997, después de cursar Segundo de BUP, decide dejar el instituto porque tiene una gran pasión que no se encuentra en los libros, sino en sus manos… Es entonces cuando decide estudiar en la Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona (EPGB), compaginándolo con el trabajo en el obrador de sus padres.
En el año 2000, le invade la curiosidad por conquistar nuevos horizontes: decide hacer la maleta y se marcha a Londres. Una vez allí, trabaja como ayudante de cocina para adquirir experiencia y elaborando cartas de postres, en restaurantes de renombre como: Gaudí Restaurant (2000-2001); Eyre Brothers Restaurant (2001-2002); y Fino Restaurant (2002-2004).
Tras estos cuatro años, decide volver a su querida Barcelona y se convierte en el jefe de obrador del negocio familiar. Ese mismo año, profundiza en el arte de trabajar el chocolate y sus variantes realizando el Máster en Chocolate de la EPGB.
En 2011 toma el relevo del negocio como propietario y administrador de la pastelería.
Ser tercera generación de pasteleros significa conocer el oficio desde las raíces y las tradiciones, asegurando así que la pastelería clásica mantenga sus sabores originales. Aun así, el espíritu inquieto de Enric y su empuje le han llevado a investigar nuevas técnicas y combinaciones de sabores para aportar un toque de innovación al surtido de dulces.
Tanto es así que en el año 2015 le otorgaron el Premio al Mejor Joven Artesano Alimentario Innovador. Ese mismo año es seleccionado para realizar una escultura de chocolate y el Pastel de Sant Jordi para la Generalitat de Catalunya.
GISELA DE LUZ: una mirada nueva para continuar el oficio
Gisela se incorporó a Pastisseria Faixat en el año 2015, tras haber finalizado sus estudios de Geología en la Universidad Autónoma de Barcelona y haber iniciado su trayectoria profesional en diferentes ámbitos (medicina, pediatría y pastelería).
Su primer contacto con el mundo de la hostelería llegó casi por casualidad, pero pronto descubrió un sector que le permitía desarrollar una de sus grandes cualidades: la capacidad de organizar, liderar y hacer que las cosas sucedan.
Un año después de incorporarse a la pastelería comenzó su historia con Enric Faixat. Con el tiempo, esa nueva etapa profesional se convirtió también en un proyecto compartido, en el que Gisela ha ido asumiendo cada vez más responsabilidades hasta convertirse en una pieza imprescindible del funcionamiento de la pastelería.
Su papel va mucho más allá de la gestión del día a día. Es quien coordina el equipo de tienda, quien vela por que todo funcione y quien aporta una mirada muy enfocada en la experiencia del cliente. También tiene un papel importante en el servicio de catering, tanto en la organización de los servicios como en la preparación de los encargos en el obrador.
Su impulso también ha sido clave para promover una evolución constante del proyecto. Junto a Enric, trabaja para que los grandes clásicos de Pastisseria Faixat sigan presentes, pero también para que haya espacio para nuevas propuestas, nuevos sabores y nuevas formas de entender la pastelería.
Los viajes, los nuevos sabores y la participación en concursos forman parte de su voluntad de seguir aprendiendo, evolucionando y ofreciendo propuestas que conecten tanto con los clientes de siempre como con las nuevas generaciones.
Historia
El origen de Pastisseria Faixat se remonta al año 1929, cuando dos hermanos naturales de Viladesens (Girona) pero residentes en Barcelona adquieren la antigua pastelería “La Argentina”, situada en la calle Enric Granados número 60, en el barrio del Eixample. Ramon Faixat trabajaba en la tienda y Hermengildo Faixat se encargaba del obrador.
Posteriormente, Ramón Faixat se enamora de una de las dependientas, Mercè Jané, se casan y se convierten en propietarios de la “Pastisseria Argentina”, que más tarde cambiarían el nombre a “Pastisseria Faixat”. El joven matrimonio tiene dos hijos (un niño y una niña), de los cuales el hijo mayor, Josep Faixat, continuaría con el negocio familiar.
En el año 1966, Josep Faixat se enamora de una joven barcelonesa con raíces valencianas, Concha Christensen. Se casan y ella empieza a trabajar en la tienda como dependienta. En el año 1972 asumen la dirección de la pastelería familiar.
El 20 de octubre de 1992, Josep y Concha realizan una nueva adquisición y pasan a ser también propietarios de la ya reconocida “Pastisseria Pujadas”, en la calle Muntaner 159-161, una tienda mucho más grande, que pasaría a llamarse “Pastisseria Faixat Pujadas”, y que es la actual única sede.
El matrimonio tiene dos hijos, una niña y un niño. El benjamín de la familia, Enric Faixat Christensen, entra desde muy pequeño en contacto directo con la pastelería, haciendo crecer la pasión por el oficio día a día.
El 21 de julio de 2011, Enric toma el relevo, asegurando la continuidad de la herencia familiar. A partir de entonces, pasa a denominarse “Pastisseria Faixat” e introduce novedades tanto en recetas como en la infraestructura. Decide renovar el local, donde el obrador queda “a la vista”, para que los clientes puedan maravillarse con la elaboración de los productos artesanos.
En el año 2014, una joven barcelonesa, Gisela de Luz, geóloga de formación pero con 12 años de experiencia en el sector de la pastelería y restauración, entra a trabajar como dependienta y encargada en Pastisseria Faixat. Al cabo de un año, Enric y Gisela se enamoran, y ella se implica en la gestión de la tienda, temas administrativos y organizativos. Es a partir de entonces cuando impulsan también los servicios de catering personalizados.
Desde 2015, la joven pareja lleva las riendas de la pastelería, con empuje, ilusión, curiosidad, amor por el chocolate y afán de superación. Ambos comparten la pasión por la gastronomía, que les ha llevado a viajar para descubrir nuevos sabores. Han pasado de elaborar exclusivamente pastelería tradicional a, poco a poco, introducir una vertiente más innovadora.
PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS
Nos hace mucha ilusión como Pastisseria Faixat haber recibido los siguientes reconocimientos:
Ganadores del 2º Premio a la Mejor Coca de Sant Joan 2026 en la categoría de Llardons.
Ganadores del PANELLET DE ORO 2025, primer premio dentro de la Ruta de los Mejores Panellets de Piñones de Catalunya.
Bronce (3er puesto) en el concurso Mejor Pan de Sant Jordi 2025 Memorial Eduard Crespo.
Distinción Fava de Cacau dentro de las 50 Mejores Pastelerías de Cataluña de los años 2021, 2022, 2023, 2024, 2025 y 2026.
Seleccionados dentro de la Ruta de los Mejores Panellets de Piñones en los años 2020, 2021, 2022, 2023, 2024 y 2025.
Seleccionados dentro de la Ruta de las Mejores Colombas de Barcelona 2024 y 2025.
El Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural otorgó a Enric el Diploma de Maestro Artesano Alimentario 2022.
Mejor Joven Pastelero Artesano Innovador 2015.
Compromiso con la calidad
Trabajamos siguiendo estrictos protocolos de calidad y seguridad alimentaria, con el asesoramiento de una consultoría especializada, para garantizar que cada elaboración cumpla con los estándares más exigentes.
Compromiso con el oficio
En Pastisseria Faixat entendemos el oficio como un patrimonio que hay que cuidar y transmitir.
Colaboramos con escuelas de formación que nos confían a sus alumnos en prácticas, con la voluntad de compartir conocimiento y contribuir a la formación de nuevas generaciones de profesionales.
También formamos parte del Gremio de Pastelería de Barcelona, con quien compartimos la voluntad de preservar y hacer evolucionar la pastelería artesana.
SOMOS SOLIDARIOS
Luchamos contra el desperdicio alimentario donando todo nuestro excedente diario (en buen estado) al comedor social de la Fundación EMMAÚS. Haciendo clic en el logo puedes visitar su página web.
Formamos parte de la red de establecimientos solidarios con SJD, con una contribución económica mensual que nos permite colaborar con los programas de acompañamiento a personas en situación vulnerable, de investigación biomédica y de cooperación internacional que desarrollan.
Durante Sant Joan de 2023 destinamos un euro por cada coca vendida a la Fundación Afrikable, ayudando así al comedor de la escuela infantil en Lamu (Kenia). Agradecemos la colaboración y el apoyo en esta iniciativa a: Farinera Coromina, ChocoVic, Llevats 21, DBónet, Montsec y Panes Solidarios.
Durante la Pascua de 2022 destinamos un euro por cada mona vendida a la Fundación World Central Kitchen, del chef José Andrés, en apoyo a su labor solidaria en Ucrania.